10 consejos para cuidar la salud en otoño.

Algunas épocas del año son de lo más imprevisibles, especialmente, la primavera y el otoño. Puedes estar disfrutando de una ola de calor en pleno septiembre y, de repente, llega la lluvia y unos vientos helados. El otoño es así. Es una estación de entretiempo, es decir, una estación de paso entre el calor y el frío. Muchas personas, cuando no saben cómo enfrentarse a esta estación, acaban resfriadas y con problemas de salud. En Viviendo Sanos nos hemos propuesto reducir ese número aportando 10 consejos para cuidar la salud en otoño.

Con estos sencillos consejos no sólo conseguirás protegerte de los efectos del otoño sino que estarás más que preparado para sus cambios. Teniendo en cuenta nuestra lista de 10 consejos para cuidar la salud en otoño disfrutarás de las maravillas del otoño sin poner en peligro tu salud.

1. Vacuna antigripal

Es una manera muy eficaz de prepararnos contra los resfriados que se avecinan. Cuando te ponen una vacuna, insertan el virus del que te vas a proteger pero muy debilitado. Así, tu organismo lo estudia y aprende a inmunizarse contra él. Si aparece de nuevo, sabrá combatirlo. 

2. Aumento de la vitamina C

La vitamina C es la encargada de reforzar el sistema inmunológico de tu cuerpo. Cuando tienes un sistema defensivo en óptimas condiciones, puedes protegerte de muchas enfermedades que buscan fisuras para hacerte enfermar. Si quieres tener unos niveles adecuados de vitamina C, consume alimentos ricos en ella, especialmente las frutas más cítricas. 

3. Adaptación a la temperatura

El otoño es muy impredecible, es decir, le gusta subir y bajar las temperaturas continuamente. Para estar preparado, no dudes en vestirte de manera adecuada, que permita adaptarte a la temperatura de manera correcta. Y cuando decimos de manera correcta, hablamos de taparte lo suficiente como para ir fresco, sin pasar calor. Nada de ir súper abrigado hasta sudar. Vístete con varias capas de prendas ligeras que puedas poner y quitar según el momento del día. De esta manera podrás modificar tu temperatura constante.

 

4. Ejercicio al aire libre

No lo hagas a lo loco y menos sin contar con un sistema inmunitario que esté en forma. Pero sí te pedimos que no renuncies a hacer ejercicio en la calle. Gracias al frío, conseguirás que tu cuerpo se haga más fuerte. Además, después de llover respirarás un aire limpio y puro, de primera calidad. Procura hacer ejercicio con ropa que te abrigue pero que transpire para que no sudes ni sufras un golpe de frío.

5. Ventilación adecuada

La humedad es algo muy propio de la estación de otoño. Cuando llueve, aparecen las humedades en los hogares. Donde hay humedades se acumulan hongos y bacterias, que crecen y contaminan el aire de tu casa. Por eso, aunque haga frío, no dejes de ventilar bien tu hogar. Ayudarás a renovar el aire, te encontrarás mejor y prevendrás las alergias propias de la humedad.

6. Aumentar la higiene

Como ya dijimos, la humedad implica hongos y bacterias en cualquier parte de la casa. Pero también en el cuerpo. Cuando nos tapamos demasiado, empezamos a sudar. Es una señal que la temperatura de tu cuerpo no es la adecuada y que debes refrescarte y airearte, con cuidado para no resfriarte. Si mantienes ese exceso de calor, la ropa se humedece con el sudor. Las bacterias comienzan a proliferar y a invadirte. Las bacterias pueden producir diversas molestias en la piel e, incluso, resfriados. Es aconsejable extremar la higiene para evitar que se acoplen las bacterias.

7. Hidratar bien la piel

El aire frío es capaz de cortarte la piel. Cuando la temperatura baja de manera brusca y sopla el viento, que corta como cuchillos, aparecen los sabañones. Éstos son cortes sangrantes que se producen al secar la piel y al estirarse. Si no se tratan de la manera adecuada, se convierten en un foco de infecciones. Para evitarlos, mantendremos una hidratación profunda de la piel utilizando aceites y mantecas naturales.

8. Infusiones

Durante el otoño, las comidas se hacen más copiosas, porque apetecen más las comidas caseras, las sopas y los platos calientes. Como consecuencia de ello, las digestiones se hacen mucho más largas y pesadas, hasta el punto de impedirte hacer ejercicio o descansar en condiciones. Una infusión viene de escándalo para facilitar la digestión.

9. Baños de sol

Los baños de sol son indispensables. Cuando llega el otoño, llegan muchos nubarrones y muchas lluvias. No es que sean malos, pero en ocasiones sentimos cierta nostalgia por dejar de ver el sol. Es más, en muchas ocasiones, nuestro humor se ve altamente influenciado por la falta de luz natural. No dudes en aprovechar cualquier momento para darte un baño de sol aunque haga frío. Te confortará y fortalecerá tus huesos.

10. Beber mucha agua

Ya hemos hablado de la hidratación de la piel, que es muy improtante cuando cambian tanto las temperaturas. Pero ahora vamos a hablar de la hidratación del cuerpo. 

Parece que sólo es importante beber mcuho agua cuando hace calor, pero no es verdad. Cuando empieza a llegar el frío las comidas se hacen más copiosas y pesadas y al cuerpo le cuesta más digerir todo. Por eso es bueno beber mucho agua entre comidas, para ir ayudando a que el sistema digestivo funcione bien. Recuerda la recomendación de los dos litros de agua al día.